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Discriminación
Por Dr. Daniel E. Dañeiluk | Fecha de publicación:  2/09/2006 | Actualidad | No calificado
Dr. Daniel E. Dañeiluk
Médico, egresado de la UBA en 1992. Realizó postgrados en Diabetología y Medicina Forense. Actualmente se desempeña en el Depto. Médico Legal del Servicio Penitenciario Federal, como Médico Forense con jerarquía militar. Músico. Director Coral. Uno de los fundadores y primer Director de la Agrupación Hosanna.  

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Discriminación

En este comentario haré referencia a otros similares y relacionados que fueron oportunamente publicados en este sitio, de diferentes autorías, entre las cuales incluyo la mía.

De manera que la idea es ampliar algunos conceptos relacionados con algunas opiniones en relación con la propuesta de la nueva Ley de Cultos, con la participación del creyente en la función pública y, fundamentalmente,  con el derecho de los evangélicos a no ser discriminados por el solo hecho de opinar distinto en materia religiosa.

 

 

Una cuestión de fondo

 

El problema de la discriminación a Cultos no católicos es generalizado en toda Latinoamérica. Sin conocer a fondo la problemática del resto del continente hispanoparlante, puedo llegar a intuir que, en mayor o menor grado, debe parecerse bastante a la argentina.

Comenté en una oportunidad, que desde hace tiempo está en danza un proyecto para derogar la vieja Ley de Cultos que normatiza la actividad religiosa en Argentina, y reemplazarla por una nueva.

Un artículo publicado en la página de esta Iglesia explica las generalidades del proyecto.

La República Argentina, desde su Constitución Nacional marca que el Estado sostiene el culto Católico Apostólico Romano. Este “sostener” significa aportar dinero para la subsistencia y desarrollo de las actividades de la Iglesia de Roma.

Aunque este hecho es discriminatorio en si mismo, porque el Estado solo sostiene a la Iglesia de Roma, y no así a la Ortodoxa, a las entidades judías, musulmanas, a las cada vez más numerosas congregaciones evangélicas, etc. la cuestión es aún más radical.

Hasta hace poco, para ingresar a una repartición oficial, se debía llenar un formulario dejando constado la adhesión a la Fe de Roma, incluyendo fecha de bautismo y comunión.
Aún hoy existen los mismos formularios. Solo que ya no tienen el mismo peso de antes.
Es más, los evangélicos, preguntados sobre su Fe declaran que son “cristianos” y con eso basta para cumplir con la formalidad.

Pero la discriminación es más profunda y va más allá de los papeles.

Hay un poder de la curia tras bambalinas que tiende a obstaculizar cualquier tipo de acto o desarrollo evangélico (Verdaderamente evangélico, por supuesto. Con esto excluyo a los mutantes ecumenistas).

La curia maneja los movimientos en las cúpulas policiales, militares y judiciales.

Las Asociaciones Evangélicas, que desgraciadamente están a todas luces infiltradas de ecumenistas, han presentado, una y otra vez, proyectos de una nueva legislación que regule la actividad de Cultos (A veces pienso que también aspiran a ser sostenidos por el Estado)

A pesar de todo, creo que la propuesta es necesaria.
Me gustaría que el cambio sea profundo pero a la vez evidente de una forma efectiva.

De movida, creo que la Constitución Nacional debe cambiar y anular su cláusula discriminatoria consignada en el artículo 2º de su primera parte que reza textual: “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.

Sobre el 31 de Octubre

 

En otro artículo, referido al 31 de Octubre, mencioné, a sabiendas de que se trata de una opinión muy personal y seguramente no compartida por muchos, que debería considerarse a esa fecha, como el Día de la Reforma Protestante, festivo y no laborable para los evangélicos, tal como ocurre desde el año pasado en Chile, en donde se fijó el 31 de Octubre como Día Nacional de la Iglesia Evangélica.
Lo
s Católicos, los judíos o los musulmanes tienen su feriado. Los discriminados protestantes también tenemos derecho a tenerlo.
Y no por capricho. Tiene que ver con la identidad, el reconocimiento y la justicia.
Celebrar el 31 de Octubre, el Día de la Reforma , como el Día de la Iglesia Evangélica, podría de alguna manera, ocupar el lugar del Día de Acción de Gracias que la cultura latinoamericana no incorporó a su idiosincrasia.
También sería oportuno para celebrar a Dios en vez de estar ocupando tanta letra en hablar sobre lo funesto de Halloween, tema no menor pero si sobredimensionado..

El Derecho a un trato igualitario con las demás religiones

 

En este comentario quiero aclarar algunos puntos problemáticos o eventualmente con mayor potencial de generar polémica.
Muchas veces, con el ánimo de ser respetuosamente breve, peco por insuficiente en mi exposición, y eso puede llevar a disentir a falta de argumentos. 


Pretender la alta estima de los hombres, y gozar como lo hacen los adoradores de los ídolos, son cuestiones que están fuera de discusión.
Creo que resulta obvio que más bien seremos odiados por el mundo (“el mundo os aborrecerá”). Por otra parte la repulsiva liturgia de los idólatras es imposible de compartir. Aunque,¡Mire lo que son las cosas! ¡Los mutantes ecuménicos ven que eso es posible!

Justamente ellos tienen esa deleznable ambición de ser reconocidos y comulgar con los idólatras. Aunque con ser “reconocidos” en este caso me refiero a la pretendida vanagloria de figurar en los espacios de exposición.

Cuando me refiero a la cuestión de ser “reconocidos”, me refiero a la menos ambiciosa acepción de la palabra.
Digo “reconocidos” en el sentido de “notar que estamos”, “que existimos” o, “que nuestras opiniones valen tanto como las de cualquier otro”.
Es decir, no hablo de primeros planos o de posibilidades de honores mundanos, sino de la condición de no ser discriminados.
Discriminado es aquel que “por su condición de... no tiene derecho a...”

Si hipotéticamente imaginamos un escenario en el que hay una reunión de sacerdotes católicos, y a mí NO se me permitiría opinar, ¡Enhorabuena! Porque primero, yo no tendría por que estar allí y, segundo porque es una reunión de curas, y yo soy cristiano evangélico. Entonces, en ese caso no cabría decir que los curas me están discriminando.

Pero en el caso de la Sociedad en general la cosa, según mi entender, es muy distinta. En la Sociedad todos somos parte, ya seamos, judíos, católicos o protestantes. La discriminación por razones religiosas se constituye a partir del momento en que “por su condición de evangélico no tiene derecho a opinar o a participar”, siendo que la sociedad está constituida por todos y no hay una razón sustentable para descalificar la condición del otro por lo que piensa.

Tengo en claro que estamos en el mundo pero no somos del mundo.
Pero, en definitiva, estamos en el mundo, y algo más: Con una misión. A eso agregaría sobre una en especial: la misión de ser luz.

Me viene a la memoria los tiempos de la Reforma Protestante.

No bastó con la vivencia íntima y enclaustrada. La exposición de la verdad de Cristo trajo aparejada una explosión de tal magnitud que los cimientos idiosincrásicos de la Sociedad de la época fueron sacudidos y en algunos casos removidos.

Esto significó invariablemente exposición y lucha. Por supuesto, una lucha sustentada desde la Voluntad de Dios. Una lucha que de espíritu y de sangre que dio vueltas con las estructuras infames que oprimían las voluntades de la gente.

Hubo que pagar un precio, pero con un rasgo distintivo al de una “clásica persecución”, si así pudiera llamarse. El precio valdría la pena para cambiar persecución por justicia, libertad y progreso para naciones enteras.

Por supuesto, el sustentador de la empresa no era la fútil ambición de Lutero y otros héroes de la Fe de antaño, sino la mas genuina Voluntad del Padre.

“Puesto los ojos en Jesús”. Creo que allí está la clave.

En Argentina se debate sobre Educación sexual escolar, Aborto, Violencia, Drogas, etc.
Y opinan con más fuerza las organizaciones de feministas y homosexuales que los evangélicos.
Si, si... ya se que el Príncipe de este mundo es Satanás. Pero creo que él se siente muy comodito con nuestro silencio.

Creo que los cristianos tenemos mucho para decir. Es más: Tenemos lo mejor para decir.

Pero las leyes creadas a partir de los romanos imponen un manto de silencio a la verdad.

Conforme al Propósito de Dios

 

Creo que valdría la pena dejar debidamente aclarado, que si la búsqueda del reconocimiento se basa en el reconocimiento en sí mismo, iríamos por mal camino.
Pero si su lucha es por levantar la voz de Cristo, para que la Sociedad pueda escuchar una voz que hable de la Justicia a partir de Jesucristo, de Progreso a partir de Jesucristo, de Paz a partir de Jesucristo.... entonces la movida es válida.

A quien traiga a la memoria la historia de José en Egipto, de Daniel en Babilonia o a Esther, opino que bien válido es el aporte. Pero cabe aclarar: Dios los puso porque estaba en sus planes y porque estos hermanos eran fieles a su propósito.
De todas maneras, Dios los puso.

Estoy convencido que ellos no soñaron jamás con la posibilidad de ocupar los puestos que les tocó.
Entonces ¿Porque no desear que nuestro Dios enaltezca a sus siervos para bendición del Pueblo?

 

Claro que a esta altura bien valdría mencionar algunos conceptos mencionados en otro artículo ¿Puede el cristiano jugar un juego en donde la deshonestidad es la regla?

Esta pregunta viene de otra ¿Puede el cristiano actuar en política?. La cuestión se reduce a un concepto: El Propósito de Dios versus la ambición del mundano reconocimiento.

Es común ver que los latinoamericanos miren permanentemente al norte, a Estados Unidos o a Europa. Ellos tuvieron su lucha que data de siglos.

Nosotros también deseamos una Sociedad mejor. No digo que la merezcamos.
La habremos merecido cuando hagamos algo por ella.

Soy reiterativo adrede.
Si la búsqueda del reconocimiento se basa en el reconocimiento en sí mismo, iríamos por mal camino.
Pero si su lucha es por levantar la voz de Cristo, para que la Sociedad pueda escuchar una voz que hable de la Justicia a partir de Jesucristo, del Progreso a partir de Jesucristo, de la Paz a partir de Jesucristo.... entonces la movida es válida.

De cualquier manera, más vale preparar nuestros corazones y guardar la Santidad, porque la trompeta está sonando anunciando que el regreso de Nuestro Señor es inminente.

 

¡Bendiciones!