Es habitual escuchar o leer que la palabra “fariseo” es utilizada por algunos hermanos con la intención de descalificar la opinión de otro que opina en disenso. Sobre todo cuando se pretende desacreditar a una persona a la que se podría caratular como tradicionalista o conservadora.
Generalmente la palabra “fariseo” conlleva una carga de intencionalidad lesiva hacia el objeto del calificativo. En el ámbito cristiano, la palabra “fariseo” en ocasiones se equipara en su agresividad a un insulto.
Sin embargo, además de evidenciar su clara posición e intención, quien utiliza ligeramente y con asiduidad la palabra “fariseo”, demuestra que en realidad no conoce en profundidad el concepto, en el contexto de la época de Jesucristo.
Introducción
El antagonismo que existía entre algunos fariseos y Jesús en tiempos del Nuevo Testamento ha ocasionado que esta secta o rama del judaísmo, sea vista con malos ojos por el mundo cristiano en general. De hecho, si le fuéramos a preguntar a cualquier cristiano su opinión respecto a los "escribas y fariseos", sin lugar a dudas obtendríamos una letanía de todos sus defectos. Conocemos muy bien las numerosas confrontaciones entre Jesús y los fariseos, incluyendo el registro de los siete ayes en Mateo 23. Aún los diccionarios pueden definir el término “fariseo” como alguien hipócrita o quien simula piedad.
Ciertamente, los fariseos estaban lejos de lo que debieran ser, pero Jesús inició sus denuncias contra ellos con la siguiente frase: "En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen " (Mat. 23:2-3). Luego de esto, Jesús pronunció los siete "ayes". Cada uno de ellos denunciaba su incumplimiento de la Ley, pero nunca condenó la Ley como tal.
Antes de que señalemos los defectos de los fariseos, debemos conocer un poco mejor quiénes eran y en qué creían. Después de todo, fueron personalidades muy destacadas en el texto del Nuevo Testamento, y nos conviene conocerlos un poco mejor.
¿Quiénes eran los Fariseos?
El término fariseo viene del hebreo perushim, lo cual significa "los separados" (de la raíz parash, que significa estar separado). Ellos se consideraban a sí mismos separados no tan sólo del mundo pagano (Gál. 2:12), sino también de aquellos judíos asimilados y comprometidos con el mundo que no tenían respeto a la Ley. Por razones de pureza ritual, evitaban contacto con otros diferentes a ellos, incluyendo los saduceos, con quienes tenían un evidente conflicto por causa de su interpretación de la Biblia y rivalidad en el Sanedrín, la corte suprema y tribunal judío.
Por otro lado, este verbo también puede significar "dividir" o "interpretar". Algunos eruditos creen que cualquiera que sea el significado que adquirió la palabra "fariseo" en tiempos posteriores, generalmente implicaba ser "intérprete de la Ley". Se refería a la capacidad de estos hombres de comprender e interpretar la Ley de Dios. Josefo, el mítico historiador de la Antigüedad, se refirió varias veces a esta destreza por la cual los fariseos eran muy conocidos
Las raíces del movimiento fariseo se remonta a los jasidim del segundo siglo a.C. Esa palabra significa "hombres piadosos" o "santos", y su interés primordial era que el pueblo, luego de regresar de la cautividad babilónica, mantuviera su reverencia hacia la Ley de Dios. Su fidelidad al Pacto los motivó para instruir al pueblo de modo que guardasen la Ley a pesar de las presiones mundanas y helenizantes de la monarquía seléucida. Finalmente, cuando Antíoco impuso sus severas leyes anti-judías y contaminó el Templo, los macabeos (jasmoneanos) derrotaron al régimen seléucida y nuevamente establecieron un gobierno judío en la tierra de Israel. Al principio, los jasidim favorecían la rebelión macabea, pero pronto se separaron de ellos porque su interés primordial era la vida religiosa de la nación y no la política.
Los fariseos fueron uno de los varios grupos que surgieron durante el período nuevo testamentario como continuación directa de los jasidim. Otras de las sectas principales durante ese tiempo fueron los saduceos y los esenios, cada una con su doctrina distinta, y posiblemente opuesta, en cuanto a su interpretación de la Ley de Dios.
Algunos de los sacerdotes y levitas también eran fariseos, pero la mayoría de ellos eran saduceos.
El fariseísmo estricto comenzó a florecer dentro de una comunidad cerrada llamada "javurá", la que requería de una membresía y preparación especial. A los miembros del movimiento se les llamaba "javer", lo que significa "compañero". Varias de estas comunidades se levantaron en los contornos de Jerusalén. La admisión a la comunidad era estrictamente regulada. El candidato tenía que comprometerse a obedecer todas las reglas minuciosas de la tradición farisaica, incluyendo las reglas sobre el diezmo, la dieta y la pureza ceremonial. Una vez que había aceptado el compromiso de conformarse a las reglas, entraba en un período de prueba que podía durar desde un mes hasta un año. A lo largo del período de prueba, el candidato era observado de cerca para comprobar su grado de obediencia. Cuando completaba su probatorio de manera satisfactoria, el candidato era recibido como miembro en pleno de la comunidad farisea.
Cada comunidad era supervisada por un escriba, quien servía como autoridad profesional en la interpretación de la Ley. La comunidad no tan sólo servía como forma de escrutinio y respaldo mutuo, sino que también celebraba reuniones regulares de adoración, usualmente durante la noche al comenzar el "shabat". Durante esas reuniones, también se estudiaba la Torá y se hacía una cena comunal.
El conocimiento de los fariseos no se mantenía dentro de esas comunidades cerradas, sino que también enseñaban en las sinagogas a la población en general acerca de la Torá y la caridad pública. Muchos aceptaban las enseñanzas de los fariseos sin realmente llegar a ser miembros formales de la comunidad.
Los fariseos ejercían mayor influencia sobre la población judía promedio que los saduceos, quienes eran de la clase aristocrática elitista. Además, los fariseos se concentraban en enseñar al pueblo sobre asuntos de la vida diaria, mientras que los saduceos se dedicaban al servicio en el Templo y a obtener el favor de los líderes políticos.
Durante el tiempo de Jesús, los grupos de mayor influencia sobre la sociedad eran los fariseos, los saduceos, los herodianos, los zelotes, los esenios y los gobernantes romanos.
Los herodianos eran judíos asimilados por el gobierno romano, alineados al Rey Herodes, y con una pespectiva más política que religiosa.
Los zelotes eran un grupo de partidarios radicales dedicados a la causa de la libertad nacional judía. Rehusaban doblegarse ante cualquier gobierno o poder que no fuera Dios. Eran fanáticos que odiaban a Roma, y aún llegaron a luchar contra sus propios hermanos que se habían parcializado con Roma durante el período del Segundo Templo (Moseley, 181).
Los esenios eran unos judíos religiosos extremadamente exclusivistas y monásticos. Todavía son muy conocidos por los rollos del Mar Muerto, los que originaron desde su comunidad en Qumran en la orilla noroeste del Mar Muerto. Algunos opinan que Juan el Bautista pertenecía a esta secta, o fue grandemente influenciado por sus enseñanzas.
Los gobernantes romanos eran los foráneos paganos que dominaban todo el territorio de Israel. Se dedicaron a apaciguar el fervor religioso y nacional de la población judía y a intentar que fueran fieles al Imperio Romano.
El distintivo principal del fariseísmo no era su celo por la Ley, porque las demás sectas también demostraban gran celo durante el tiempo nuevotestamentario. Su distinción más bien fue la importancia particular que le adjudicaban a la Ley Oral en contraste con la Ley Escrita o la Torá. La Ley Oral surgió durante el exilio babilónico, y se le fue añadiendo mayor contenido y fuerza con el paso de los años. Es un compendio de comentarios sobre cómo se debe vivir y conducir según la Ley de Dios. Sin embargo, los fariseos enseñaban erróneamente que la Ley Oral fue dada originalmente por Dios a Moisés junto a la Ley Escrita. Se le adjudicó la misma importancia y autoridad divina que a la Torá (Mat. 15:2-3; Mar. 7:8-13; Gál. 1:14).
El movimiento fariseo defendía una interpretación estricta de la Ley Escrita y Oral. Tenían prácticas morales muy fervorosas y disciplinadas, pero también auto-justificantes (Luc. 18:9). Carecían de un sentido de culpa respecto al pecado en sus propias vidas (Luc. 7:39).
¿Qué Creían los Fariseos?
Concepto de Dios: Los fariseos veían a Dios como un Ser espiritual omnipotente, todo sabio, todo justo y todo misericordioso. Enseñaban que Dios amaba a todas Sus criaturas, pero exigía al ser humano que caminase según Su voluntad, que obrase rectamente y amase la bondad. Dios le otorgó al hombre el poder de escoger entre el bien y el mal. Lo creó con impulsos buenos y malos, pero le advirtió que siempre hiciera lo bueno. La Torá serviría como guía para que pudiera conocer el plan de Dios (Enciclopedia Judaica, Vo. 13, 366).
La Resurrección y lo Sobrenatural: Los fariseos creían en la resurrección y en una vida futura, además de tener cierta noción sobre la jerarquía de ángeles y demonios. Esperaban en la llegada del Mesías, quien restauraría la gloria de Israel. Creían que vendría un día cuando el actual régimen maligno sería disuelto y comenzaría el glorioso reino de justicia para un Israel justo. Tenían la esperanza de que su minuciosa obediencia a la Ley apresuraría la llegada del Mesías.
Libre Albedrío y Retribución Divina: Respecto a la libertad del hombre, tenían una perspectiva de que el libre albedrío no contradecía la soberanía de Dios. Según lo describió el historiador Josefo: "Aunque postulan que todo es ocasionado por el destino (providencia), no privan la voluntad humana de alcanzar lo que está dentro de su poder" (Antigüedades de Josefo, VIII, i,3). Ellos creían que Dios controlaba todo el mundo, pero el ser humano aún retenía el poder de escoger entre el bien y el mal. Su creencia en la responsabilidad del hombre por sus actos condujo a la doctrina farisaica de la retribución divina. Decían que todos seremos recompensados o castigados en la vida venidera según nuestra conducta en el presente.
Humanidad: Los fariseos eran campeones en la igualdad y justicia humana, y defendían la democracia. Su antagonismo al gobierno aristocrático fue la razón principal de su popularidad entre las masas y su rivalidad con los saduceos. Interpretaban las Escrituras a favor del oprimido, y sostenían que el hombre común también podía vivir una vida santa, y no solamente la clase sacerdotal. Tenían gran admiración por la tolerancia, y eran amantes de la paz. (Recordemos la tolerancia que exigió Gamaliel cuando el Sanedrín quiso matar a los apóstoles en Hechos 5:17-41. Sus argumentos convencieron al Sanedrín para soltarlos.) Sus enseñanzas tenían mayor tendencia ética que teológica, dado que les interesaba más la manera de aplicar las Escrituras que simplemente estudiarlas y discutirlas teóricamente.
Adoración en la Sinagoga: Los fariseos creían que, como Dios estaba en todo lugar, se le podía adorar tanto fuera como dentro del Templo. No era necesario invocarlo únicamente a través de sacrificios. De esta manera, comenzaron a fomentar el uso de la sinagoga como un lugar de adoración, estudio y oración, lo que competía con el lugar céntrico del Templo. Ésto también causó gran rivalidad con los saduceos. La sinagoga adquirió aún mayor importancia luego de la destrucción del Templo en el año 70 d.C.
En contraste con los fariseos, los saduceos procedían de la clase aristocrática, y estaban fuera de contacto con el judío común. La mayoría de sus actividades giraban alrededor del Templo. Negaban la existencia de ángeles u otros seres espirituales, además de los milagros, en especial la resurrección del cuerpo. Eran los racionalistas religiosos de su tiempo (Mar. 12:18-23; Hech. 23:8), y constituían gran parte del Sanedrín y del sacerdocio. Ellos decían que Dios tenía poco interés o conocimiento respecto a los problemas humanos. No se les identificaba con una doctrina muy definida, aunque enfáticamente negaban lo sobrenatural. No creían en la Ley Oral, sino que sólo defendían la Escrita.
Los fariseos eran conservadores y progresistas a la misma vez. Eran campeones en la tradición, pero se destacaban en la adaptación de antiguas normas a las condiciones modernas. El fariseísmo fue capaz de ser flexible en medio del cambio de los tiempos y las circunstancias. Se hizo relevante a la gran mayoría de la población judía, aunque todavía se mantuvo fiel a sus credos básicos.
En contraste, los saduceos estaban íntimamente ligados al Templo y, por ende, no se podían adaptar a las realidades del momento. Luego de la Segunda Revuelta Judía (132-135 d.C.), cuando los judíos vieron que el Templo no se podría reconstruir, el fariseísmo adquirió prominencia central. Debido a que la Ley Oral era una interpretación de cómo vivir delante de Dios, aún en ausencia del Templo, el fariseísmo llegó a ser la base normativa para el judaísmo. Ahora aplicaría tanto a los judíos dentro de la tierra de Israel como a los de afuera. El patriarca fariseo Judá codificó la Ley Oral en forma del Mishná cerca del año 200 d.C., en la que describió cómo deberían ponerse en práctica los mandamientos de la Ley. El fariseísmo fue determinante para la fundación del judaísmo rabínico de nuestros días.
Continuará el día 29/08/06.