Es necesario derogar actual ley de cultos, afirma investigador evangélico.
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BUENOS AIRES, Argentina, Julio 25, 2006
Derogar la actual ley de cultos y crear otra que brinde a las organizaciones religiosas minoritarias, una personería jurídica religiosa específica, para que dejen de funcionar como si fuesen meras asociaciones civiles, propuso Hilario Wynarczyk, sociólogo argentino e investigador de los movimientos religiosos.
“Estas agrupaciones deben gozar del derecho a las exenciones impositivas y la posibilidad de tener capellanías en los servicios hospitalarios, cárceles, fuerzas de seguridad y fuerzas armadas”, sostuvo, tras señalar que aunque los evangélicos tienen una notoria presencia en las capellanías de las cárceles, esta práctica necesita un soporte jurídico adecuado a nivel nacional.
Wynarczyk consideró también importante que las organizaciones que posean la nueva personería jurídica, sean beneficiadas por el derecho a establecer relaciones de cooperación con el Estado, en sus niveles, municipal, provincial o nacional, y no queden obligadas a registrarse, como sucede a partir de la ley de la dictadura, vigente hasta hoy.
El investigador lamentó que en Argentina aún se regulen las relaciones del Estado con las iglesias, por una ley sancionada por la última dictadura militar. “Una ley discriminatoria hacia las minorías religiosas, cuyo fundamento sin embargo se encuentra en un lugar más profundo: La propia Constitución argentina”, dijo.
Según Wynarczyk, la Constitución consagra una posición de privilegio para la Iglesia Católica, muy comprensible en el siglo XIX, pero cada vez más descompasada respecto de los procesos de la sociedad nacional. No obstante reconoció que en la Argentina de hoy existe un diálogo interreligioso significativo, que abarca integrantes de credos no cristianos.
Dijo que todos los intentos por crear una nueva norma jurídica sobre cultos naufragaron, como resultado del encuentro entre dos tipos de radicales. Los radicales del catolicismo, preocupados por el "avance de las sectas", y los radicales del campo evangélico, preocupados por ser absolutamente iguales que el campo católico, frente a las leyes de la nación.
“En cualquier variante, la continuación de las asimetrías es antiecuménica, y los que bloquean la ley, contribuyen a este resultado, enemigo de la solidaridad y la cooperación”, aseguró.
Actualmente la Secretaría de Culto trabaja un nuevo proyecto de ley de cultos, mientras el Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR), una asociación civil de expertos que terminó en el 2001 un proyecto de ley, analiza este proceso, recordó el sociólogo evangélico.
Dijo que en el caso más optimista que una nueva ley sea sancionada a comienzos del año 2007, para entrar en vigencia en el 2008, “para ese entonces la reglamentación de la misma, constituiría otra instancia de producción jurídica”, advirtió, sugiriendo tomar en cuenta este aspecto, para evitar manejos arbitrarios posteriores. (459/2006/ecu/lc(alc).