¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez una pelea, o un cambio de opiniones? ¿Quién no ha discutido, o ha defendido sus ideales? Surgen, luego de las diferencias, situaciones que parecen irreconciliables. Nos queda esa sensación de saber que con esa persona que discutimos o peleamos, no podremos volver a amigarnos. Y cuanto más cercanas están a nuestros sentimientos, mas afectados emocionalmente quedamos.
Hay un dicho que se utiliza para los matrimonios que dice”: lo mas lindo de las peleas, son las reconciliaciones”. Y los que estamos casados podemos decir que es cierto. Ahora, ¿qué significa reconciliar, o reconciliarse? El diccionario nos dice que es volver a las amistades, o atraer y conciliar los ánimos desunidos. ¡Qué bien nos sentimos cuando recuperamos a un amigo! ¡Qué bueno es volver a unir nuestros sentimientos con quienes nos hemos distanciado!
¿Saben algo? Hoy pude ser un día de bendición. Hoy puede comenzar nuestra reconciliación con aquel o aquella persona, que tanto queremos, pero que nos distanciamos. ¿Cómo? Pues, podemos empezar a considerar que podemos perdonar lo que nos ofendió. O ver si existe la posibilidad de retractarnos, si lo que hicimos ofendió a la otra persona. Este sentimiento de conciliación, o de reconciliación nos viene directamente de Dios. Porque es Él, quien es el primer reconciliador de la historia. Él decidió perdonarnos. Él fue quien se preocupó para ofrecernos el camino de la reconciliación. Ese camino es su Hijo, Jesucristo, quien vino a esta tierra, vivió como uno de nosotros, murió sin pecar, para que con su muerte, nosotros podamos “amigarnos” nuevamente con Dios. Esto dice la carta de 2° Corintios 5: 17Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo. 18Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación.
Lo más importante en este día, es que estemos amigados con Dios. Eso si que es una bendición. ¡Si Dios es nuestro amigo, entonces que se “preparen” nuestros enemigos! Y Dios, no solo está interesado en reconciliarse con nosotros, también quiere que seamos reconciliadores con las personas. Con aquellos que nos rodean y amamos.
¿Qué les parece si hoy decidimos pedir perdón y perdonar? Hoy podemos tener la bendición de amigarnos con Dios y con nuestros hermanos. Tomemos un momento para hablar con Dios, decirle que queremos ser sus amigos, y que nos permita “reconciliarnos” con El y nuestros hermanos. Que Dios los Bendiga ricamente.